Marga

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Marga

Ojala esta carta pueda ser testigo de todo lo que siento y la admiración que tengo por la “funda”, porque no es fácil expresar lo que llevo dentro cuando se trata de ellos.

Sí, “la funda” ese lugar tan maravilloso que lo que no ocurra ahí no ocurre en ningún otro sitio, esa gente que la forma son seres de otra galaxia porque si no, no pueden ser tan maravillosos, que dan lo mejor de su vida, el tiempo. Eso que no se paga con nada para que mi hijo sienta que no ha dejado de ser niño, para que Mario sepa que él también hace excursiones, como sus hermanas. Porque hace dos años, lo normal para mí era que hiciera las cosas que hacen ellas, jugar, ir al cole, bajar al parque..y sin embargo ahora me doy cuenta de que eso es un lujo, y que algunas veces hasta levantarse de la cama lo es. Entonces cuando te encuentras gente como la “funda” que te ayuda a ir subiendo los escalones que tenemos que subir para llegar a la meta, te quedas sin palabras cuando de ellos hablas. No te imaginas que haya gente tan buena. La gente está intoxicada de malos rollos, y cuando vives algo así, es cuando aprendes a decir sólo lo bueno, y yo hacia la “funda” solo puedo decir, que ¡¡os habéis colado en nuestras vidas, y formáis parte de nuestra familia!!.

Que hablamos con el mismo amor de vosotros como lo hacemos de los abuelos, primos, etc. Y que nos acompañáis día tras día, en éste camino que tenemos que recorrer hasta llegar a ese final tan deseado, que es el escuchar las palabras de “TU HIJO ESTA CURADO”.

Espero que la gente que lea esto, sienta lo que yo he querido expresar por vosotros, vuelvo a repetir que es difícil decir lo especiales que sois. Estas vivencias no solo les viene bien a ellos, a nosotros también, porque yo solo de ver a Mario tan pequeñito con su maletita y tan feliz de que va a ver a las focas, pues pienso: “jolin con lo que este niño ha pasado, con las experiencias que ha tenido tan malas, ¿Como no le voy a dejar vivir estas experiencias tan buenas y positivas?” y entonces me da el empujón para poder seguir con nuestro día a día, que no es fácil pero que vosotros lo hacéis mas llevadero, haciéndonos participes a toda la familia de esos momentos tan auténticos que nos preparáis, para recordarnos lo importante que es sentirnos tan arropados por personas como las de la “funda”.

Cuando te dan un diagnostico tan grave de tu hijo, no te puedes imaginar que te vayas a encontrar con gente que a cambio de nada, le van a quitar esas barreras a tu hijo, que le ha puesto la propia enfermedad, un sinfín de ¡esto no puedes! !esto tampoco! y ¡esto menos!.. y así con una y mil cosas, y sin embargo, junto a vosotros esa barrera se levanta un poco, y los niños no pierden su sonrisa que es lo que os importa y os hace ser tan esenciales para estos niños.

Mario es pequeño para expresa lo que siente cuando va con vosotros, pero yo solo verle como se le iluminan los ojos, y las carcajadas que se pega cuando me cuenta lo divertido que ha sido el día que ha pasado riéndose todo el rato, solo con esto doy gracias por encontrar ángeles como sois, que lleváis a estos niños siempre a vuestro lado.

Porque ahora cuando vaya al hospital y le pinchen, yo le recordare algún momento que haya vivido con vosotros, y entonces a él se le olvidara el pinchazo que en ese momento recibe, para acordarse de lo divertido que fue cuando les pillasteis jugando al escondite en las habitaciones, y entonces le quitaremos importancia a empezar el día con un pinchazo, y lo que con ello lleva.

Cuando me puesto a escribir de vosotros me doy cuenta que puedo, rellenar hojas y hojas diciendo todo lo bien que lo hacéis, pero espero que con estas palabras entendáis con el cariño que me dirijo a vosotros.

Sin mas, deciros que no cambiéis nunca, y que todo el trabajo que hacéis, que ya se que es mucho, tiene una recompensa tan positiva en estos niños, que no dejéis de hacerlo nunca.

Os queremos ,y nos sentimos parte de este gran equipo que…” la funda.”

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